Enla Arboleda es el proyecto solista de indie rock en español de Santiago Giraldo Arboleda. Desde los 7 años es amigo de su guitarra que lo ha llevado a explorar los sonidos de la música colombiana para luego hacerse casa en los sonidos del rock. Desde 2009 ha pertenecido a varias bandas del mismo género, incluyendo entre ellas a la icónica agrupación Ekhymosis.

Santiago es un músico con una formación en cine y arte, hechos que lo han llevado a explorar desde la relación imagen-sonido, su propuesta como autor. Su primer álbum solista ‘Trayectos Invisibles’, vincula sus dos grandes pasiones, el cine y la música; y está compuesto por siete videos que ha lanzado a través de sus canales digitales desde 2019.

Si bien Enla Arboleda es un proyecto solista, ha contado con el apoyo del productor y músico Leo Sierra en la producción musical, el ingeniero de mastering Gustavo Adolfo Valderrama, Camilo Arévalo en los teclados y la asesoría conceptual de la artista Verónica Posada Álvarez y el cineasta Juan Pablo Ríos.

La idea de este proyecto nace de ese sentimiento liberador que siente Santiago al entrar en un bosque o irse de viaje exploratorio por una montaña. Ahí, cuando la ciudad ya no es audible, y todo lo que hace parte del ser aparece para recordarle quién es y qué cargamos en la cabeza y el corazón.

«Pienso que vivir entre tanta naturaleza, en este trópico cambiante y diverso, me ha hecho valorar la magia detrás de ese silencio. Un silencio que es también ruido a una menor escala, pero que permite finalmente conectarse con otros mundos y con uno mismo», comenta.

«Hace muchos años que escribo canciones, algunas se perdieron en cuadernos, otras se fragmentaron entre canciones de otros proyectos, unas se volvieron dibujos y otras videos o películas. Por primera vez siento que están completas y juntas en un solo lugar. Enla Arboleda, es algo que venía buscando sin prisa y que me hace sentir más completo que nunca», agrega.

‘Vuelo’ es su nuevo sencillo, una canción que invita al movimiento. Nace de la observación de los pavos reales que, durante los últimos años, han hecho parte de sus viajes. Ellos, aunque no pueden volar largas distancias, al elevarse, sus alas que dan visos de color azul, verde, amarillo y gris, detienen el tiempo por unos segundos, resaltando una belleza ensordecedora.

«Durante un tiempo, estos vuelos cortos los relacioné con los cruces de caminos de dos personas que se desean tanto que al unirse logran fugarse del cuerpo. Esa idea se amplió cuando me di cuenta que la gran mayoría de aves que conocía, eran aves en cautiverio. Pude ver que nosotros también vivimos entre rejas, algunas físicas, otras ideológicas; rejas heredadas o incluso rejas auto construidas. Y pensé que, tal vez, la única forma de liberarnos de ellas es, a través, de la renuncia a cargar con el cuerpo, es decir, al aceptar que podemos fugarnos de él, idealmente como lo insinúa ‘Vuelo’, con alguien más».

‘Vuelo’ es una construcción paulatina de sensaciones. Empieza con absoluta simpleza y para el final pone a vibrar el pecho.

«Es la primera vez que hago una canción en donde las guitarras no son tan protagónicas y la batería es tan secuencial. Los sintetizadores, que son un sonido que vengo explorando desde hace cuatro años, cargan y se llevan esta canción a otros universos musicales que ahora empiezo a explorar», enfatiza.

La mirada de las aves son como bolas de cristal que revelan verdades ocultas a los observadores que gozan de paciencia. ‘Vuelo’ se convirtió en un símbolo para la vida y, ahora, en tiempos de cuarentena, es una ventana abierta a quienes gocen de la habilidad de volar. Un llamado a los oyentes a cruzar esa ventana, esta vez, no con los ojos cerrados.

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