Unos caballeros no tan nobles llegaron a Colombia para encantar a los cinéfilos con increíbles escenas de violencia, acción y humor negro.

Las estrellas de Hollywood Matthew McConaughey, Henry Golding, Charlie Hunnam y los ganadores del Globo de Oro Colin Farrell y Hugh Grant, se ensucian las manos en la nueva película de Guy Ritchie, al convertirse en mafiosos que hacen negocios turbios y estrategias embrolladas, pero que no por eso pierden su estilo.

Nuestra periodista Maritza Ariza, les deja las razones para ir verla:


Estos hombres se enfrentan y engañan para lograr tener el control del negocio de la marihuana en el sector más oscuro de Londres, el que no le muestran en los folletos turísticos.

Todo empieza cuando Mickey Pearson (McConaughey) decide vender su imperio de la marihuana, pero la compra no se da fácilmente, pues más de uno quiere aprovechar la ocasión para apoderarse de la organización. Sin embargo, se enfrentan a más de lo que piensan.

En el corazón de la historia está una mujer: Rosalind, interpretada por Michelle Dockery (Downton Abbey), la esposa de Mickey, quien, lejos de ser una doncella en problemas, se enfrenta mano a mano con estos criminales en esta selva de cemento.

Según los actores, el trabajo en la producción fue a menudo igual de irreverente que los acontecimientos de la historia. Ya es conocida la manera en la que Guy Ritchie trabaja: reescribe diálogos enteros en los mismos días de rodaje, a pesar del trabajo que los actores han hecho para memorizar sus líneas. Como dice Henry Golding: “uno llega al set con todo meticulosamente planeado, sintiéndose bien con lo que va a hacer, y ese es el primer error.

Llegué al set un día y Guy dijo: ‘al diablo con el guión, esto es lo que vamos a hacer: tú le vas a decir esto y tú vas a hacer esto otro. Ve a tu camerino, piensa en lo que vas a decir y yo voy a hacer que sea más adulto.” El elenco incluso inventó un término para esto: Being Ritchied.


Sin embargo, todos están de acuerdo en que este proceso le aporta una cierta magia a los diálogos, por la que Ritchie es conocido. Todas sus películas, en particular aquellas que se desarrollan en este mundo del crimen organizado, tienen la misma agilidad, ingenio e irreverencia en sus diálogos (algunos dirían incluso que son ofensivas). Es decir, a pesar del ambiente difícil en que se da toda la trama, donde están en juego no solo millones y millones de libras, sino también las vidas de muchas personas, Los Caballeros tiene una gran dosis de humor negro, como todas las obras más icónicas de Ritchie.