Esta es la historia de su viaje por el mundo del arte que lo ha llevado a convertirse en un prestigioso comerciante de arte a nivel internacional y en el colombiano que más obras de Fernando Botero ha vendido.

Fernando Botero  -  Felipe Grimberg

Aunque Felipe Grimberg estudió Administración Textil en Filadelfia, su amor por el arte lo llevó a convertirse en un importante vendedor de arte privado en el círculo internacional.

En parte forjador de la brillante carrera y manejo comercial del maestro Fernando Botero, durante treinta años de carrera, ha comprado y vendido más de cuatrocientas cuarenta obras de su compatriota, al que lo une una relación laboral y de amistad de más de 28 años.

Fruto de esta amistad y carrera paralelas, nace el libro Selling Botero, una atractiva historia personal, impregnada del entusiasmo del autor, que invita al lector a vivir sus actividades con sus mentores en el mundo del arte y la verdadera relación entre un ‘marchand d’art” (dealer) y el artista.

En sus páginas Grimberg narra su pasión por el arte, el cual gira en torno a seguir los pasos del elusivo artista al cual tanto admira. Cuenta entretenidas historias sobre la presencia de Felipe en las inauguraciones de las exposiciones de Botero, buscando siempre llamar su atención, y tratando de conseguir que el artista reaccione y le venda sus obras directamente. En los primeros años de esta dispareja relación, mientras Botero mantenía a cierta distancia a este joven persistente, Felipe recorrió el mundo siguiendo el circuito de arte, cultivando relaciones con galeristas, coleccionistas y artistas. Pronto se hizo conocido como “El Hombre Botero”.

Vendiendo a Botero

“En mi libro narro mis inicios como vendedor de arte, así como imágenes de casi todas las obras de Botero y otros grandes artistas que he comprado y vendido, algunas acompañadas de anécdotas relacionadas a la venta. Mis viajes a subastas de arte, eventos de arte en embajadas, cenas en casas de coleccionistas y hasta cenas privadas en Museos como el Hermitage en San Petersburgo, Rusia. Así como más de cien fotografías de eventos del mundo del arte y de personalidades, también comentarios sobre el mundo del arte contemporáneo”, añade Grimberg.

Inició su carrera antes de cumplir veinte años. Comercializando la obra de Botero, así como docenas de obras de otros artistas prominentes – Bonnard y Warhol, Chagall y Basquiat, Picasso y Wesselmann, Twombly y Kapoor – a menudo a precios record.

“Mi pasión por el arte comenzó tal vez desde que yo tenía 10 años. Tenía allegados a la familia que tenían arte y eso me generaba mucha curiosidad. Siempre me gusto la geografía, los aviones, viajar, ver otras culturas, oír otras lenguas, y mi forma de ser dealer fue siempre de aprender y participar en todos los movimientos del arte. Desde que empecé no solo fui a museos si no que comencé a viajar a las bienales y ferias de arte que eran muy pocas hasta hace 15 años como la de Basel en Suiza, Art Chicago, Colonia, FIAC en Paris o Arco en Madrid”. Comentó Grimberg
En 1987 adquiere o vende la primera obra de Botero, la encontró en una subasta en Christie’s Nueva York, un óleo sobre tela de 1964. La obra que por esa época costaba 45,000 dólares, Hoy en día supera los 200,000 dólares. Eso es más del 444% en 28 años.

Vendiendo a Botero

“Si quiere comprar un Botero, la persona indicada para contactar es Felipe Grimberg”. Afirma el maestro Fernando Botero.

“Hay que saber comprar, hay que saber vender, hay que tener conocimiento y tener idea del artista que uno está comprando. Hay que seguir la trayectoria del artista, participar de las exhibiciones y estar atento de las noticias de los artistas que uno sigue”, comentó Grimberg

El arte en los últimos años demostró ser un vehículo de inversión para muchos inversionistas sofisticados con grandes cantidades de dinero que salieron de las formas tradicionales de inversión como stocks, oro, petróleo y otras para invertir en arte de alto nivel.

Muchas corporaciones y empresas de todo tipo en vez de decorar sus paredes con afiches se han dedicado durante mucho tiempo a comprar obras de arte. Entonces las que lo han hecho conscientemente y de forma planificada han logrado colecciones que pueden ser envidia de museos. Estas han tenido una apreciación en valor de sus colecciones bastante importante.

Los grandes bancos del mundo tienen departamentos especializados para asesorar a los clientes a invertir en arte, de la misma forma que invierten en fondos, acciones, bonos etc.

Adicionalmente Bancos y otras instituciones han destinado importantes sumas de dinero para crear colecciones de arte corporativo como una parte importante de sus activos.

El mejor ejemplo y lo mejor que le pudo suceder a Colombia es tener un artista como Fernando Botero que en el año 2000 donó a la ciudad de Medellín y a la ciudad de Bogotá su colección de obras de artistas internaciones como de su colección de obras propias que había guardado durante más de 35 años.

Hoy, 15 años después de su donación, ésta hoy vale mínimo 3 veces más de su valor en el año 2000.

“Botero es el artista Latinoamericano vivo más importante del mundo. Me encanta su volumetría, la temática, el color, las composiciones que siempre incluyen ya sea humor o escenas de la vida cotidiana. Uno va por cualquier parte del mundo y los personajes de Botero son reales, la gente sí existe de esta forma” afirma Felipe.

Selling Botero, será presentado en sociedad en Bogotá, el próximo jueves 5 de Febrero a las 8 PM en el JW Marriot de la 72, con la presencia del Maestro Fernando Botero y su esposa Sophia Vari.